Los Aztecas ODA ven frustrada su temporada perfecta y, en la última jugada, caen 26-25 ante los Carneros

La final más anticipada de los últimos tiempos, entre dos instituciones que son protagonistas constantes de la División I. Los Aztecas Ojo de Agua, el invicto primer lugar buscaba concretar la hazaña anhelada por todos y a la que muy pocos tienen acceso: tener la temporada perfecta. Solo faltaba dar un último paso y librar el último obstáculo, aquel a quien ya habían derrotado en temporada regular de forma contundente: Los Carneros.

Pero la diferencia entre un partido y otro es lo que se tenía en disputa: un tazón, un campeonato, la dicha de consagrarse en un terreno atascado de orgullo, ego y competitividad al máximo en dónde es raro ver que se tenga un mutuo respeto pues el espíritu combativo nubla el raciocinio y la pasión consume por completo algo que será muy difícil de leer, una verdad incómoda pues, al final del día, esto es solo un juego.

Y, acá entre nos, quiero que sepan la verdad, este es un juego que no dejamos de adorar, incluso en nuestra triste soledad han dado ganas de gritar, salir corriendo y preguntar ¿Cuándo será la siguiente temporada? Pues somos nostálgicos por naturaleza y aquellas glorias pasadas siempre las vamos a recordar. Es por eso que nos ponemos los cascos, las fundas y las hombreras cada maldito fin de semana para seguir demostrando que todavía se tiene mucho que dar y es evidente que en los tazones no sería la excepción.

Es por eso que tanto el imperio Tenochca como el orgullo de Toluca, nos regalaron el partido de la temporada Back to the Football. Ninguno dejó nada a la suerte y la paridad era evidente, pues durante todos los cuatro episodios hubo una anotación por cada bando, teniendo una ligera ventaja por parte de los oriundos de Ojo de Agua misma que había sido proporcionada por haber concretado una de sus tres conversiones. Solo un punto era la diferencia y la moneda seguía en el aire.

Como dos boxeadores que entran al ring en el último asalto, con el público de pie, aplaudiendo, gritando, a punto del éxtasis. Los dos han dejado lo mejor de sí en el emparrillado y realmente nadie se siente victorioso, existe un breve respeto entre ambos, que pronto se esfuma al ver la anotación y conversión de los Carneros, la ventaja había sido recuperada.

Pero el dramatismo era puro, se había hecho tangible y acompañó a los Aztecas ODA en su última serie ofensiva, misma que llevaron hasta la zona de anotación. El tiempo ya se había esfumado, no quedaba nada en el reloj y los Tenochcas se hallaban ante la mayor de todas las encrucijadas pues el camino se había bifurcado derivando en tres posibles caminos: derrota, empate o victoria. No es de extrañarse que hayan omitido las dos opciones seguras y se hayan aventurado por aquel ominoso camino que aseguraba el ansiado oro.

Pese a que se trató de una decisión temeraria, la misma no fue fructífera. El balón no encontró manos amigos y termino en el emparrillado, provocando la euforia de unos y el coraje y tristeza de aquellos que lo intentaron sin éxito. Plausible, pero errada decisión que confirma lo escrito párrafos atrás; mientras tanto, Carneros lo goza y celebra con los suyos. Muera el Rey, viva el Rey.

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