Con las defensivas en su punto, y después de un férreo y cerrado partido, los Demonios ST derrotan 14-12 a Mamilas

Se intentó, nadie puede negarlo, la ternura del emparrillado dejó de serlo por un instante, para ser precisos, por una mitad del partido; lograron poner contra la pared a los Demonios Showtime que venían con una enorme racha de tres victorias consecutivas, misma que se traducía en un liderato de la máxima categoría de LEXFA y un claro favorito al título.

Y sí, por un instante todo eso se tambaleaba ante el rival menos pensado: Mamilas, quienes no han logrado sacar un triunfo en lo que va de la temporada y cada vez más se alejan de la ansiada postemporada. Para quitarse esa pesada loza de encima no existía una mejor forma de hacerlo más que derrotar al mejor equipo de la liga, un rotundo golpe anímico que sin duda levanta a cualquiera y reafirma que ningún rival es débil dentro de la División I.

Con todo eso en mente, los biberones tacleadores regalaron un juego redondo a la defensiva, logrando nulificar en todo momento a los infernales quienes hicieron lo propio para evitar verse abajo en el marcador. Ambos equipos se encargaron de presionar en todo momento al QB rival, esperando que alguna de las dos ofensivas se rompiera. Esa fue la clave que marcó la diferencia en el partido, ese simple gesto técnico y eficaz provocó un Safety y puso los primeros puntos para el llamado Show.

Con ese envión, los Demonios salieron al complemento en busca de más y lo lograron aumentar su ventaja en la primer ofensiva con el acarreo de Román Rodríguez. El partido se rompió en esos momentos, dejaron de preocuparse por recibir puntos y ambos se lanzaron con todo al frente en pos de conseguir dañar al rival, después de todo ya no había nada que perder. Los biberones así lo entendieron respondieron con la dupla de Luis Jiménez y Marcial Gómez para acercarse en el marcador.

Último cuarto, todo sereno, pero los dueños del show rompieron esa leve calma con el ingreso a las diagonales de Said Herrera. El juego agonizaba y parecía que los infernales se llevarían el juego, pero Mamilas hizo de las suyas y anotó en el último suspiro del juego (doblete de Marcial). Se extiende el tiempo para una última jugada, aquí se decidía todo. Silbatazo, engaño de carrera, Luis Jiménez lanza y todo se detiene por un instante. No hay alargue, el balón termina en el alfombrado, fin del juego. El demonio suspira y celebra, el biberón se derrama y se queda (casi) fuera.

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