Los Búfalos coronan una inolvidable temporada con una impresionante Final en la que vencieron 34-24 a los Dragones Aztecas

Muchas veces hablamos sobre ‘La fiesta de los tazones’, jugábamos con las palabras y quisimos darle ese enfoque de evento privado al que solo unos cuantos podían asistir pues se auguraba un espectáculo gourmet, algo exclusivo e inolvidable, tal cual, VIP, y no nos equivocamos. Tantos los Búfalos como los Dragones Aztecas nos demostraron el porqué eran los invitados de lujo pues entre los dos nos dieron una velada que ya quedó guardada en nuestra memoria.

La primera de tres finales -que enfrentaba a los dos mejores exponentes de su respectiva división-, llegó con las manos llenas, otorgando anotaciones al por mayor y deleitando en todo momento a los numerosos aficionados que se dieron cita en el cada vez más chulo Velódromo Olímpico. Retomando el punto (y a lo que nos compete), los favoritos por posición, los Búfalos, fueron los responsables de romper el cero en el marcador.

Los Dragones Aztecas, por su parte, no se achicaron ante los líderes y respondieron inmediatamente con el TD de Irving Arévalo. Un parcial empate que duró un parpadeo pues nuevamente los otrora bisontes recuperaron su ventaja con el ingreso a las diagonales de Ulises Rodríguez. Con eso llegamos al medio tiempo: ligera ventaja y ofensivas en su punto.

Para el complemento, la intensidad subió y ninguno se daba tregua, no había tiempo para replantear la estrategia, incluso parecía que jugaban en automático, por mera inercia pues prácticamente cada ofensiva terminaba justo en la zona prometida. Los Xiuhcóatl lo empataron con el RB, Louis Cruz; mientras que los gigantes americanos tomaron la delantera por tercera ocasión en el partido gracias a una nueva anotación de Rodríguez que tuvo el plus de concretar la primera conversión de la noche.

La ventaja, pese a ser por una anotación, ya ejercía mucha presión en los acorazados esmeraldas que, pese a tener una respuesta instantánea (TD de Daniel Ledesma), seguían sin hacer válidas las conversiones, provocando que el margen de error se redujera considerablemente: ya estaban obligados a ponerse por delante puesto que solo con anotaciones podrían quedarse con el ansiado Tazón.

El último episodio nos mostraba un parcial 20-18 y la tendencia se mantuvo hasta las últimas instancias con el ‘toma y daca’ que nos regalaron. Los Búfalos hicieron más grande la brecha (anotación de Víctor Esquivel) y los Dragones regresaban al partido con el ingreso a la zona prometida de Sergio Carrillo. En eso llegó lo que tanto ansiaban, la defensiva logró detener la estampida de los cíbolos y se ponían en zona de gol, tocando las puertas de la gloria, esperando ser recibidos con los brazos abiertos, pero vino el horror.

Un gigante americano que respondía al nombre de Luis Alberto Suárez, interceptó el ovoide para llevarlo al otro extremo del campo y sepultar el intentó de reacción que pretendían sus rivales. Ahí quedó todo, la serpiente dejó de volar, dejó todo en el emparrillado y abandonaba el plano astral para reunirse una vez más con las deidades que lo acompañaron en todo momento, rindiendo reverencia y pleitesía a los nuevos reyes de la División II-B: Los Búfalos. ¡Gracias por la excelsa Final!

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¡Al fin!